martes, 23 de diciembre de 2008

Primer final

Ahora deseo compartir con los visitantes un fragmento de "Héroes", de Ray Loriga, que me gustó mucho cuando escuché su lectura pero hasta hace poco logré volver a leerlo. A través de él agradezco a todos los profesores sociales [no sólo aquellos que daban clases al curso sociales], pues fue en la voz de uno de ellos que lo escuché:

«Cuando tenía catorce años, todavía rezaba y le pedía a Dios una chica bonita. Jugábamos al fútbol todos los fines de semana y no siempre ganábamos. En realidad, nunca ganábamos. Bebíamos cerveza y le pedíamos a Dios una chica bonita. Teníamos corbatas pero no las usábamos, sabíamos muchas oraciones pero no las rezábamos. Sólo nos acordábamos de Dios para pedirle una chica bonita. A los dieciocho entré a trabajar en una tienda; nada más verle la cara al encargado, perdía la fe. Era el chico de los recados, y aunque era un mal trabajo, mal pagado, Dios sabe que nunca me quejé y que todo lo que quería era una chica bonita. Un día pedí permiso para ir al funeral de mi abuelo y me lo negaron. Un día pedí permiso para ir a vomitar y me lo negaron. Trabajaba cuando estaba enfermo, porque decían que había muchos esperando mi puesto. No era divertido, pero yo no pedía nada. No pedía nada más que una chica bonita. Ahora que te has ido, paso el día viendo la televisión. No me gustan los concursos, pero he llamado a uno que se titula Llame y pida. Sé que parece un jodido juego de palabras, pero no importa. He llamado y sólo he pedido un poco más de lo que tenía antes. Lo único que he conseguido es una batería de cocina mandada a la dirección equivocada. No acabo de entender por qué es todo tan difícil. Nunca he pedido nada. Nada que no sea una chica bonita.»

Ray Loriga

Gracias... Maestros!!!!

3 comentarios:

Maria Augusta dijo...

MUY BUENO, PERO ES DIFICIL INCLUSO ENCONTRAR AL CHICO BONITO...JAJAJAJA....1 ABRAZO

Dj Arbolmix dijo...

Es extraño, pero hasta ahora solo sigues pidiendo una chica bonita, y no te das cuenta que hace rato que está por ahí... Solo no te das cuenta... Eso te obliga a repensar lo que sería tu propio ensayo de la ceguera...

Estepario-Steppenwolf dijo...

Ya no busco a la chica bonita, ya la encontré, sino que tocará dejarla ir también, o dejarme ir a mí... pero ahí algún día le haremos a una especie de ensayo de la ceguera